13/11/2008

Una película: Deseo, peligro

DIRECTOR: ANG LEE

 ¿Hasta dónde deben llegar las personas para saciar sus ideales? Esta podría ser la cuestión que plantearse antes de ver este largometraje. Ang Lee nos tiene acostumbrados a hilar muy fino en su acercamiento a historias truculentas y complicadas que nos hacen disfrutar de una puesta en escena exquisita y unas historias conmovedoras desde su planteamiento tranquilo pero intenso (como prueba en Deseo, peligro la explicitud de las escenas eróticas).

Tanto en Brokeback Mountain como en otros films anteriores, por ejemplo la excelente La Tormenta de Hielo, este director de origen taiwanés nos enfrenta de lleno a historias conmovedoras que plasman comportamientos del ser humano, historias que nos hacen mirarnos a nosotros mismos en busca de la verdad que en muchas ocasiones nunca sale al exterior.

En la China de los años 40 invadida por Japón, Wong Chia Chi (interpretada por Wei Tang) pasa de ser una inquieta y discreta estudiante, a formar parte de una trama de rebeldía junto a sus compañeros de universidad. Para lograr sus objetivos, debe acercarse al traidor aliado con los japoneses, Mr. Yee (Tony Leung), un personaje severo, duro y, aparentemente, imperturbable. Lo que nunca supo la joven protagonista de esta historia es que su corazón podía verse turbado por sus propias ansias de obtención de los ideales que le inculcaron sus colegas de la resistencia china. De ahí nuestra pregunta inicial.

Cuando uno persigue un ideal, ¿qué debe dejar en el camino como tributo a la consecución de sus objetivos? ¿Debemos sacrificar el alma? ¿No resulta brutalmente dañino tratar de implantar un pensamiento sobre el de otros seres humanos? ¿Acaso, a lo largo de la historia, no ha sido el hombre capaz de imponer injustamente sus intereses personales sobre otros, incluso haciéndoles prescindir del derecho a la vida?

Todas estas cuestiones son las que nos plantea la ganadora del León de Oro del Festival de Venecia de 2007. Juzguen y júzguense...

Recomendación y texto de Juan Antonio Hervás

Crítico cinematográfico

13/11/2008 11:55 Autor: centrokanli. Enlace permanente. Tema: Cuatro pétalos.

03/11/2008

Bienvenido

Este es el blog del Centro Kan Li, escuela de artes marciales chinas y cultura oriental. En él mostramos en un nuevo formato lo que hasta la presente fecha ha sido el boletín de novedades que cada dos meses veníamos enviando a nuestros asociados. En él presentamos artículos sobre los temas que nos interesan: cine, literatura, filosofía, reflexiones, historia, artes marciales, vida natural, crecimiento humano, etc.

En su confección colaboran numerosas personas de nuestro centro y lo actualizaremos periódicamente con nuevos contenidos.

Esperamos que os guste.

03/11/2008 13:53 Enlace permanente.

Pensamiento de noviembre

 «Pon tu mano en una estufa caliente durante un minuto y te parecerá una hora, siéntate junto a una chica bonita durante una hora y te parecerá un minuto, eso es la relatividad.» 

Albert Einstein (Alemania, 1879-1955)

 

03/11/2008 13:53 Autor: centrokanli. Enlace permanente. Tema: Pensamientos.

02/11/2008

Un comienzo

Llevaba ya algún tiempo con dolores de espalda y de cuello, el maldito trabajo en la oficina. Probé, creo, todos los masajistas de las páginas amarillas y siempre salía estupendamente de las consultas pero, claro, al día siguiente retomaba mis nefastos hábitos laborales y en dos días, volvía a ser la alcayata de siempre.

            Tras muchas reprimendas por parte de médicos, amigos fisioterapeutas y algún que otro listillo que se apuntaba al carro de dar lecciones vitales, me planteé realizar algún ejercicio continuado que me permitiera ir corrigiendo mis malas posturas. Y ahí empezó la odisea... Estaba muy resuelta a emprender el camino hacia el bienestar, reuní todas las fuerzas que hallé en mí y algunas que recogí por ahí. Estaba decidido: el próximo lunes comenzaría una nueva vida. Por fin, a mis treinti... algos iba a ponerle remedio a mis perennes dolores de espalda.         

            ¿He dicho «solita»? Bueno, quizás, me dejé llevar un poco por el ímpetu del momento. Lo primero que hice fue llamar uno por uno a mis amigos para intentar convencer a alguno de que me acompañara al gimnasio el lunes. Estaba a jueves así que no tenía mucho tiempo. Debo confesar que negativa tras negativa, en lugar de venirme abajo, me iba creciendo en dar argumentos y explicar las ventajas de iniciar una actividad física dentro de este ritmo plagado de estrés, sedentarismo y actividad básicamente mental. Estuve toda la tarde enganchada al teléfono y cuando llegó la noche, era más sabia (me había enterado de todos los cotilleos de mi círculo y del de más allá), era más consciente de la realidad (comprobé que muy poca gente de mi entorno se plantea modificar su vida y adoptar hábitos más saludables) y estaba súper convencidísima de lo que iba a hacer (tantos argumentos había dado ya por teléfono que me persuadí por completo de lo necesario que era aplicarle un poco de equilibrio a mi existencia).

            Ahora me quedaba decidir en qué centro iniciaría ese cambio y cuál era la actividad que mejor se ajustaba a mi estado de ánimo actual. Bajé a la calle y en diez minutos ya no me cabía más publicidad en las manos. ¿Quién necesita Internet cuando existen los molestos papelitos en el limpiaparabrisas? Ofertas de todo tipo, actividades para todos los niveles y gustos. Pasé por la puerta de algunos de los gimnasios anunciados pero... algo me decía que aquello no era exactamente lo que buscaba. Eso sí, me bajó un poco el entusiasmo, empecé a pensar en que había idealizado el momento y que ahora no era capaz de ubicar mis expectativas (esas que no hay que tener...lo sé) en algún centro que, a su vez, equilibrara el mío.

            El lunes, mientras caminaba hacia el coche para ir al trabajo, me apoyé un momento en un escalón para atarme los cordones y allí estaba: una puerta minúscula con un discreto cartel que rezaba «Escuela de tai chi». Había oído hablar antes del tai chi, lo había visto en los anuncios de leche de soja y me sonaba equilibrado (no sé por qué) así que interpreté esa parada en mi camino como una señal y decidí acudir por la tarde a probar una clase.

            El centro era pequeño pero muy acogedor y olía increíblemente bien. Me quité los zapatos, caminé hacia el vestuario y mientras esperaba a que llegaran los demás alumnos de la clase, empecé a ojear los folletos de la puerta. ¿Qué? ¿Cómo? ¡¡Que el tai chi es un arte marcial!! Menuda tomadura de pelo esos anuncios de leche de soja, ¡si parece que no los altera ni el aire!

            De repente, vinieron a mi mente los recuerdos de los cardenales provocados por las patadas que me daba mi hermano cuando «practicaba» Taekwondo en casa. Tenía la mirada fija en la puerta... ¿Cómo salgo de aquí? Menuda intuición, una señal, una señal... ¡Esto sí que era estrés! Sin quererlo, había logrado unificar todo mi ser en una única dirección, recoger los zapatos y salir sin que nadie me vea. Determinación, Luna, determinación. Imposible. En ese mismo instante el profesor me «capturó» y me llevó hacia la sala. Estaba ante mi primera clase de tai chi.

            Espero que no duela mucho, es lo último que pensé antes de entrar.

 

Continuará... Mi primera clase de tai chi CHUAN 

02/11/2008 16:00 Autor: centrokanli. Enlace permanente. Tema: Diarios de Luna.

Taoísmo y budismo

Taoísmo y budismo se confunden en China entre los misterios de religiones que no son tal, o al menos eso parece.

En nuestras investigaciones sobre los orígenes de estas dos corrientes filosóficas en el país de las artes marciales, la vinculación directa de éstas con la religión ha sido ocasional e interesada. Los gobernantes, no carentes de la perspicacia de la que hacen gala aquellos que viven de la servidumbre de otros, supieron desde tiempos inmemoriales que la religión era un sistema perfecto para inducir a la gran masa en la dirección más conveniente a los intereses particulares del gobierno. Para ello no paró de enaltecer las virtudes de lo religioso y, en una clara alternancia histórica de poderes, apoyar a unos y a otros según el contexto y los intereses para que, como fuentes de paz para los súbditos, cumpliesen su función de la mejor forma posible.

Con esta prerrogativa tanto el budismo como el taoísmo evolucionaron en su liturgia y en sus dominios alejándose ocasionalmente de sus fuentes iniciales para constituirse en comunidades relacionadas con la toma de poderes y con influencias directas sobre los gobernantes.

Historiadores y sinólogos como Henri Maspero coinciden en afirmar que no sabemos nada de cómo se introdujo el budismo en China. Existen mitos y leyendas sobre personajes concretos y situaciones muy detalladas para certificar este hecho, pero la cruda y científica realidad es que no lo sabemos. No obstante, su evolución y el desarrollo de sus diferentes corrientes si puede rastrearse a partir de los documentos encontrados en numerosas investigaciones arqueológicas. Todos ellos hablan de una transmisión muy acertada en origen de los principios fundamentales de esta filosofía de carácter aparentemente religioso.

El primer texto traducido al chino que recoge las enseñanzas budistas es el Sutra de 42 secciones, que parece ser una especie de pequeño catecismos introductorio en el que se revelan las enseñanzas de base del budismo original. A partir de dicho texto son numerosas las obras que ahondan en su estudio. 

Durante la dinastía Han, el taoísmo y el budismo se confunden y aparecen como una única religión. El primer protector reconocido del budismo, el rey de Chu, era un taoísta.  A partir de este mismo origen se suceden constantemente los casos de ambigüedad histórico religiosa registrados tanto en los textos budistas como en las alusiones que a ellos se hacen en la historia de este país. Taoísmo y budismo comparten en esencia un mismo camino místico en el que la búsqueda del Tao es comparable a la necesidad de conectar con el ser indiferenciado, y el éxtasis místico alcanzado a través de procesos alquímicos en los que la meditación juega el importante papel de acallar el motivo de todos los sufrimientos del ser humano, lo que le substrae de la realidad consciente de la que su propio razonamiento le aparta, era comparable a la experiencia nirvánica de la que nos hablan también los textos budistas.

El taoísmo y el budismo daban un papel relevante a la necesidad de realizar un control respiratorio como principio desde el que partir hacia el viaje de revelaciones en el que, el adepto, se adentra cuando comienza el estudio de estos dos caminos. Las diferencias aparecen en el momento en el que las interpretaciones racionales establecen diferentes formas de entender esta búsqueda. Los budistas por ejemplo hacen hincapié en respiraciones profundas y largas, sin retención del aliento como medio para calmar la mente, fortalecer la concentración y disponer de la fuerza suficiente para evitar las divagaciones de la mente. Los taoístas por su parte hacían hincapié en la contención del aire de forma progresiva hasta alcanzar cotas de contención verdaderamente elevadas.

De hecho, el término para traducir Nirvana es Wu Wei, termino utilizado para definir el camino de no intervención que el taoísmo predica.

Tanto las escuelas budistas como taoístas desarrollaron órdenes monacales, estructuras jerárquicas dentro de esas órdenes y otros muchos elementos que desvirtuaron el mensaje original de Buda o Lao Tse. Quizá por eso, en muchas montañas de China, siguen autoexiliándose aquellos que pretenden mantenerse limpios de los calificativos de budismo o taoísmo y practican el sendero de la búsqueda del sentido a través del desapego y la vida natural que el misticismo refleja en todas sus corrientes.

Budismo y taoísmo son manifestaciones de un interés común por comprender y por conectar con algo que va más allá de nuestra comprensión racional. Quizá en China, este fue el verdadero motivo de que ambas corrientes acabasen influyendo tanto en el desarrollo de los estilos tradicionales de Kung Fu.

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02/11/2008 15:50 Autor: centrokanli. Enlace permanente. Tema: Historias en la montaña.

Dolor de cabeza y dulzura

Para el dolor de cabeza tomamos unas cuantas soluciones que finalmente acaban con tan molesta sensación.

¿Por qué duele la cabeza? Queremos erradicar el dolor sin escuchar los motivos que nos lo trae a nosotros como una señal de alarma, verdadera raíz de su existencia.

Si aplicamos el sentido común veremos que el dolor, por sí mismo, no tiene otra utilidad que la de llamar nuestra atención para que nos apliquemos al máximo en solventar un problema que afecta a nuestra integridad física y mental.

Cuando duele la cabeza, algo está ocurriendo en nuestro interior. Una señal de aviso para que tomemos en cuenta algo, algo que cada persona, a través de un buen médico, debemos descubrir.

Cuando acudimos al médico con esta señal de alarma, lo verdaderamente alarmante es que la solución consista en acallar la alarma. Es como si al saber que nos están robando el coche, utilicemos el desbloqueo de la alarma para no escuchar el molesto zumbido de ésta.

Debemos ir más allá y comprender qué está ocurriendo. Muchas pueden ser las causas de este dolor. La medicina china apunta a numerosas causas con un origen específicamente reconocido.

Según esta antigua tradición médica, la cefalea puede producirse por etiología externa, en lo que tendrían una importante responsabilidad los agentes patógenos externos como viento, frío, humedad, calor, etc. Quizá el viento sea el elemento externo más relevante en la producción de este signo de alarma.

También puede producirse por afección interna. Según el Su Wen, el cerebro es el mar de la médula y su desarrollo, manutención y nutrición como tejido (trofismo) depende de la sustancia basal y de la sangre del hígado y riñón. También influyen las sustancias nutritivas que proporcionan el bazo y el estómago. Por lo tanto, según la medicina tradicional china, la cefalea por afección interna está causada por algún problema relacionado con el hígado, el bazo y el riñón.

En consecuencia, podemos ver que nuestros dolores de cabeza tienen mucho que ver con nuestra manera de movernos en el entorno y, sobre todo, con la manera que tenemos de alimentarnos, bien sea por comida o por bebida.

Nuestra alimentación está plagada de elementos que provocan interferencias y problemas directamente al cerebro. Tal es el caso de los edulcorantes artificiales cuyo efecto sobre el cerebro está ampliamente demostrado. Quizá el caso más sangrante sea el de aspartamo. Un compuesto formado por dos aminoácidos (acido aspártico y fenilalanina) y metanol, que se acaba degradando en ácido fórmico y formaldehído. La implantación de este compuesto como edulcorante de base de miles de productos tiene mucho que ver con unos intereses comerciales por encima de las investigaciones que se han realizado sobre sus efectos en la salud.

Se ha relacionado la evolución de tumores en el cerebro con la ingesta habitual de esta sustancia. Algunos científicos apuntan a una relación directa con los casos de esclerosis múltiple.

El aspartamo se legalizó en 1981 bajo la tutela de un personaje ampliamente conocido: Donald Rumsfeld. Varios altos ejecutivos de la FDA (Food and Drug Administration), máxima autoridad sanitaria de los Estados Unidos, acabaron con puestos de la máxima remuneración en compañías como Monsanto, relacionada con la industria armamentística mediante el desarrollo del gas naranja en los años 70, causante de miles de muertes en Vietnam y de enfermedades incurables entre las tropas estadounidenses.

El panorama asusta. Precisamente la FDA ha rechazado en numerosas ocasiones la legalización de la stevia, un edulcorante natural de cualidades superiores a las del azúcar y sin los problemas calóricos de éste. Este producto que podría resultar una alternativa no dañina para la salud, ha sido relegado a la venta en herbolarios, lo que impide su utilización industrial y evita cualquier competencia con el veneno endulzante presente en tantas marcas industriales.

Además, la stevia que se cultiva en Paraguay, podría ser una alternativa rentable a la transformación de los cultivos de coca que se realizan en las montañas de dicho país y que suponen una fuente de este producto para su consumo en Estados Unidos.

Es lamentable que siempre tengamos que sufrir en nuestras carnes los intereses financieros de estas grandes corporaciones sin escrúpulos que se enriquecen indiscriminadamente evitando cualquier opción que no perjudique a la salud de los consumidores finales.

Tan sólo nos queda una solución para paliar este problema y evitar en definitiva nuestros numerosos quebraderos de cabeza, decidir al consumir, evitar estos productos a toda costa; establecer una guerra directa y constante contra aquellos que no se preocupan más que por sus intereses sin tener en cuenta la desgracia que producen.

Quizá nuestro dolor de cabeza al consumir el aspartamo es un aviso para que cambiemos este aspecto del mundo que hace prosperar a monstruos como los que hemos mencionado y destruye la salud de las personas que intentan sobrevivir en esta selva de venenos.

 

02/11/2008 15:49 Autor: centrokanli. Enlace permanente. Tema: Espacio verde de salud.

Vacunas e intereses farmacéuticos

¿Tenemos que vacunarnos? La pregunta parece, inicialmente, una perogrullada. Casi nadie se cuestiona este apartado que tanto afecta a nuestra salud.

El motivo de este pequeño artículo no es hacer desistir a nadie de su decisión de entrar en los programas de vacunación o utilizar este método para la solución de sus eventuales problemas de salud.

Queremos mantener siempre viva la llama de la reflexión y, ante todo, alentar a aquellos que optan por entrar en esta dinámica, a la investigación sobre todo aquello que, desde su fabricación en un laboratorio, acaba entrando en su cuerpo con un interés específico.

No cabe duda de que las vacunas han promovido una serie de cambios de la máxima importancia en nuestras condiciones de vida. En la antigüedad, las plagas y enfermedades diversas que asolaban a la población, no tenían recursos para solucionarse y terminaban con el exterminio continuado de todos aquellos que tenían la desgracia de contraer la enfermedad.

Es cierto que las vacunas han cambiado esta situación, ahora bien, toda moneda tiene su cara y su cruz.

Esta realidad que hemos mencionado, no justifica el uso indiscriminado de este recurso cuando no esté del todo experimentado o, los beneficios potenciales de la acción del vacunado en cuestión no hayan sido demostrados.

Este es el caso de la nueva campaña de vacunación anunciada contra el virus del papiloma humano (VPH) que, de entrada, afectará a 4.000 niñas andaluzas.

Lo curioso de esta campaña de vacunación es que sus fundamentos para llevarla a cabo no tienen pies ni cabeza. En un artículo de Carlos Alvarez-Dardet, Catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante y director de la revista Journal of Epidemiology and Community Health, se exponen serias razones para dudar de esta acción vacunadora masiva. Lo primero que nos indica es que los ensayos realizados con esa vacuna son insuficientes en el tiempo ya que el pretendido cáncer que se desea evitar (cáncer de cuello uterino) tiene una evolución lenta de unos 30 a 50 años, mientras que las pruebas apenas superan los seis años de seguimientos en su fase II.

Por lo tanto, no existe ni un sólo caso evaluable sobre la utilidad de la vacuna. Esto no sólo debe alertarnos sobre su eficacia para paliar el mal que se anuncia, sino también  debe hacer que nos cuestionemos los efectos secundarios que podrían aparecer en el tiempo.

Existen ejemplos recientes de las consecuencias del uso de la vacuna neumocócica sobre la aparición de serotipos no cubiertos con la vacuna que son multiresistentes a los antibióticos y que causan enfermedad neumocócica invasiva.

Con otros antecedentes similares a la espalda de la industria farmacéutica, ¿cómo podemos confiar en la utilidad de esta medida?

Para colmo, el coste que tendrá esta campaña para nuestro sistema sanitario será bárbaro. La vacuna costará por persona 464,58 €. Un precio descomunal teniendo en cuenta las previsiones de vacunación, que pronostican en el primer periodo de acción sobre el cáncer un coste global de 4.000 millones de euros. Algo que, sin duda, esclarece mucho el afán publicitario que los laboratorios están demostrando para este nuevo producto.

Quizá la vacuna funcione o quizá no. En última instancia cabría preguntarse por qué no se agotan las medidas de revisión sobre los efectos de una campaña tan cara, por qué no se exige a la industria farmacéutica elementos de juicio objetivos que justifiquen la inversión, por qué no se establecen medidas de coste justas y lógicas que reviertan en una mayor prevención.

Quizá para eso hacen falta más médicos, menos presión de tiempo en sus consultas, menos intereses económicos de fondo, más ganas de optar por una verdadera salud social, esa que debería de alejarnos de las medidas paliativas y entrar desde la profilaxis ajustada en las realidades que provocan estos problemas. Quizá no todo está en los genes y quizá tenemos mucho que ver en aquellas cosas que ocurren en nuestro interior.

02/11/2008 15:48 Autor: centrokanli. Enlace permanente. Tema: Espacio verde de salud.


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